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Autor Tema: Fiscalía pide 4 años de cárcel para los profesores del niño ahogado en excursión  (Leído 10177 veces)

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Desconectado jmcala

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Para expulsarte del cuerpo tiene que haber una sentencia condenatoria que no se daría en caso de defensa propia, cumpliendo con la máxima de ser proporcional la respuesta a la agresión.

Es un mantra que se repite una y otra vez, como si defenderse dependiera de la edad del que te agrede. Un niño de ocho años con una pistola puede ser mucho más peligroso que un joven de 22 años sin arma alguna. Si te defiendes de manera proporcional y sin que haya ensañamiento alguno, serás absuelto en cualquier juicio. Lo sé porque me he visto en ese trance pero en un episodio ajeno a la docencia.

Desconectado hugo5

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¿QUÉ DOCENTE EN SU SANO JUICIO VUELVE A REALIZAR UNA ACTIVIDAD EXTRAESCOLAR
A PARTIR DE ESTA SENTENCIA?

Los hechos concretos a los que nos remitimos son que hace unos tres años durante la realización de una actividad extraescolar ocurrió una desgracia en forma de accidente, en el cual perdió la vida por ahogamiento un alumno de secundaria de un centro educativo andaluz. A partir de aquí, y hasta el inicio del juicio que se ha celebrado estos días, se produce una campaña, evidentemente promovida por la familia del alumno fallecido, y amplificada por un sector de la prensa, con filtraciones interesadas incluidas, donde se crea una corriente de opinión que intenta poner en duda tanto la idoneidad de la actividad extraescolar antes referida, como la actuación de los dos profesores implicados. A estos, absolutamente indefensos y atónitos ante las falsedades que se estaban exhibiendo, sólo les quedaba esperar con ilusión e impaciencia a que llegara el juicio, que además de restituir su honor como profesores, dejara meridianamente claro que su praxis docente había sido impecable, y que el fallecimiento del alumno había sido fruto de un lamentable accidente.

Por fin llega el ansiado juicio. A pesar de que la señora jueza reconoce en la sentencia que, efectivamente, la actividad estaba impecablemente preparada (permisos, autorizaciones de los padres, etc); que los especialistas, bomberos y guardia civil, aseveraron en todo momento que era una zona apta para el baño (de hecho muchas familias cordobesas van a ese punto concreto a bañarse); que ni los propios compañeros del chaval que se estaban bañando a menos de un metro se percataron de nada, y sobre todo, y lo más importante de todo, que queda muy claro que los dos profesores estuvieron en todo momento pendientes de sus alumnos, el resultado final es condenatorio por homicidio imprudente, además de estar cinco años con antecedentes penales, y tener que asumir entre unas cosas y otras unos costes cercanos a los veinticinco mil euros por profesor.

La primera pregunta que nos viene es, si todo estaba tan perfecto, por qué motivo se les condena. La razón básica esgrimida es que no se hizo el recuento del alumnado tantas veces como, según la jueza, habría sido necesario. Este argumento es, sencillamente, un despropósito, y cualquier docente que haya realizado extraescolares con alumnos y alumnas lo sabe.

A continuación, afloran una serie de cuestiones sobre las que creo que todo el mundo debería reflexionar. Teniendo muy claro que las actividades extraescolares son imprescindibles para el crecimiento integral de nuestros jóvenes en un mundo cada vez más globalizado, que demanda aptitudes que solamente pueden ofrecer este tipo de experiencias, qué profesor en su sano juicio se va a atrever a partir de esta sentencia a llevarlas a cabo. Si ya no es suficiente con estar toda la actividad con los cinco sentidos puestos en nuestros alumnos, con todo perfectamente atado y preparado, ¿qué tipo de incentivo esperan las familias que tengamos los profesores para organizar una actividad extraescolar, no siendo además de obligado desempeño? El incentivo de saber que, si ocurre un accidente, estamos solos en esto. Esta señora jueza ha lanzado un misil a la línea de flotación de todos los docentes de este país. ¿De verdad que alguien cree que el profesorado puede dar lo mejor de sí mismo con su alumnado, con la espada de Damocles que supone el saber que, como ocurra una desgracia, tu carrera profesional y por ende tu vida misma pueden irse al traste?

Otra cuestión:¿Por qué sirven los documentos que nos hacen firmar determinados profesionales para exonerarlos de responsabilidad en determinadas situaciones, y no valen para nada las autorizaciones firmadas por los tutores legales en las que se detalla el perfil de la actividad y, en su caso, los riesgos que conlleva?

Como última reflexión, habría que recordar que, desgraciadamente, todos los años ocurren cientos de ahogamientos, sobre todo en época estival. Todo el mundo entiende que son accidentes desafortunados. Inmediatamente la sociedad se solidariza con esos padres destrozados y a nadie se le ocurre tratarlos de homicidas. Sin embargo, en cuando cambiamos a los padres por profesores, aunque estos estén en todo momento al pie del cañón, se convierten irremisiblemente en homicidas imprudentes. Creo sinceramente que no es justo, y que como comentamos anteriormente, no ayuda en nada a facilitar el maravilloso desempeño de la función docente.

Antonio Alijo Jiménez
Profesor de Educación Física del IES El Getares (Algeciras)

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Desconectado cherokee

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¿QUÉ DOCENTE EN SU SANO JUICIO VUELVE A REALIZAR UNA ACTIVIDAD EXTRAESCOLAR
A PARTIR DE ESTA SENTENCIA?

Los hechos concretos a los que nos remitimos son que hace unos tres años durante la realización de una actividad extraescolar ocurrió una desgracia en forma de accidente, en el cual perdió la vida por ahogamiento un alumno de secundaria de un centro educativo andaluz. A partir de aquí, y hasta el inicio del juicio que se ha celebrado estos días, se produce una campaña, evidentemente promovida por la familia del alumno fallecido, y amplificada por un sector de la prensa, con filtraciones interesadas incluidas, donde se crea una corriente de opinión que intenta poner en duda tanto la idoneidad de la actividad extraescolar antes referida, como la actuación de los dos profesores implicados. A estos, absolutamente indefensos y atónitos ante las falsedades que se estaban exhibiendo, sólo les quedaba esperar con ilusión e impaciencia a que llegara el juicio, que además de restituir su honor como profesores, dejara meridianamente claro que su praxis docente había sido impecable, y que el fallecimiento del alumno había sido fruto de un lamentable accidente.

Por fin llega el ansiado juicio. A pesar de que la señora jueza reconoce en la sentencia que, efectivamente, la actividad estaba impecablemente preparada (permisos, autorizaciones de los padres, etc); que los especialistas, bomberos y guardia civil, aseveraron en todo momento que era una zona apta para el baño (de hecho muchas familias cordobesas van a ese punto concreto a bañarse); que ni los propios compañeros del chaval que se estaban bañando a menos de un metro se percataron de nada, y sobre todo, y lo más importante de todo, que queda muy claro que los dos profesores estuvieron en todo momento pendientes de sus alumnos, el resultado final es condenatorio por homicidio imprudente, además de estar cinco años con antecedentes penales, y tener que asumir entre unas cosas y otras unos costes cercanos a los veinticinco mil euros por profesor.

La primera pregunta que nos viene es, si todo estaba tan perfecto, por qué motivo se les condena. La razón básica esgrimida es que no se hizo el recuento del alumnado tantas veces como, según la jueza, habría sido necesario. Este argumento es, sencillamente, un despropósito, y cualquier docente que haya realizado extraescolares con alumnos y alumnas lo sabe.

A continuación, afloran una serie de cuestiones sobre las que creo que todo el mundo debería reflexionar. Teniendo muy claro que las actividades extraescolares son imprescindibles para el crecimiento integral de nuestros jóvenes en un mundo cada vez más globalizado, que demanda aptitudes que solamente pueden ofrecer este tipo de experiencias, qué profesor en su sano juicio se va a atrever a partir de esta sentencia a llevarlas a cabo. Si ya no es suficiente con estar toda la actividad con los cinco sentidos puestos en nuestros alumnos, con todo perfectamente atado y preparado, ¿qué tipo de incentivo esperan las familias que tengamos los profesores para organizar una actividad extraescolar, no siendo además de obligado desempeño? El incentivo de saber que, si ocurre un accidente, estamos solos en esto. Esta señora jueza ha lanzado un misil a la línea de flotación de todos los docentes de este país. ¿De verdad que alguien cree que el profesorado puede dar lo mejor de sí mismo con su alumnado, con la espada de Damocles que supone el saber que, como ocurra una desgracia, tu carrera profesional y por ende tu vida misma pueden irse al traste?

Otra cuestión:¿Por qué sirven los documentos que nos hacen firmar determinados profesionales para exonerarlos de responsabilidad en determinadas situaciones, y no valen para nada las autorizaciones firmadas por los tutores legales en las que se detalla el perfil de la actividad y, en su caso, los riesgos que conlleva?

Como última reflexión, habría que recordar que, desgraciadamente, todos los años ocurren cientos de ahogamientos, sobre todo en época estival. Todo el mundo entiende que son accidentes desafortunados. Inmediatamente la sociedad se solidariza con esos padres destrozados y a nadie se le ocurre tratarlos de homicidas. Sin embargo, en cuando cambiamos a los padres por profesores, aunque estos estén en todo momento al pie del cañón, se convierten irremisiblemente en homicidas imprudentes. Creo sinceramente que no es justo, y que como comentamos anteriormente, no ayuda en nada a facilitar el maravilloso desempeño de la función docente.

Antonio Alijo Jiménez
Profesor de Educación Física del IES El Getares (Algeciras)

Somos funcionariado de tercera, pero la verdad es que nos lo merecemos por esa incapacidad de defender nuestros derechos y salir de nuestra comodidad e interés particular.

Desconectado Isamo

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Para mí una actividad extraescolar es prescindible totalmente, es más, este año no se ha realizado ninguna en mi centro y no ha pasado absolutamente nada.

A mí lo que más me choca de todo es que nadie se diera cuenta de que faltaba ese chiquillo hasta que se montaron al autocar. Ni los profesores ni un compañero le echó en falta. Yo lo veo muy raro y no puedo dejar de pensar que si hubiera sido cualquier otro compañero, se hubieran percatado antes.


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Desconectado zocter

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Para mí una actividad extraescolar es prescindible totalmente, es más, este año no se ha realizado ninguna en mi centro y no ha pasado absolutamente nada.

A mí lo que más me choca de todo es que nadie se diera cuenta de que faltaba ese chiquillo hasta que se montaron al autocar. Ni los profesores ni un compañero le echó en falta. Yo lo veo muy raro y no puedo dejar de pensar que si hubiera sido cualquier otro compañero, se hubieran percatado antes.
Yo pienso, y es opinión personal, que al niño ahogarse algún compañero lo vió y no dijo ha dicho nada por temor. Si según dicen, se fueron 3 o 4, el resto que sabe que fueron con él, tampoco lo echaron en falta? O se fue solo, y dudo que si él solo sabe de sus limitaciones se tire al agua, o se hizo el "valiente" con los compañeros... Otra cosa no me cuadra.

diletante

  • Visitante
Para mí una actividad extraescolar es prescindible totalmente, es más, este año no se ha realizado ninguna en mi centro y no ha pasado absolutamente nada.

A mí lo que más me choca de todo es que nadie se diera cuenta de que faltaba ese chiquillo hasta que se montaron al autocar. Ni los profesores ni un compañero le echó en falta. Yo lo veo muy raro y no puedo dejar de pensar que si hubiera sido cualquier otro compañero, se hubieran percatado antes.
Yo pienso, y es opinión personal, que al niño ahogarse algún compañero lo vió y no dijo ha dicho nada por temor. Si según dicen, se fueron 3 o 4, el resto que sabe que fueron con él, tampoco lo echaron en falta? O se fue solo, y dudo que si él solo sabe de sus limitaciones se tire al agua, o se hizo el "valiente" con los compañeros... Otra cosa no me cuadra.

Lamentablemente quedan más opciones,
que vieran que tenía dificultades y no le quisieron-supiron socorrer,
o que una broma se les fue de la mano...

O que fue queriendo, ahora sí está el abanico de posibilidades cubierto.

Ockham se frotaría las manos.....





diletante

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Antonio Alijo Jiménez
Profesor de Educación Física del IES El Getares (Algeciras)

Bien!, Antonio eres un grande!

Desconectado fortunate

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Creo que es hermano de uno de los condenados.

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Desconectado hugo5

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https://www.instagram.com/p/CQaYFHQh048/?utm_medium=share_sheet

Ante el atropello que supone la sentencia condenatoria a nuestro compañero y nuestra compañera del IES Colonial de Fuente Palmera, Marea Verde inicia una campaña solidaria de recogida de fondos para financiar multas, costas y posibles recursos al Supremo. Entendemos esta condena como un ataque directo a nuestro desempeño profesional, y por ello os pedimos que os suméis a esta causa: cualquier cantidad por pequeña que sea que podamos aportar será fundamental no sólo para defender el honor de estos compañeros, cuya profesionalidad ha sido puesta en entredicho, sino también, y sobre todo, para luchar por la dignidad de todo el profesorado. Dada la gravedad de la sentencia, es vital que mostremos nuestra unidad sin fisuras.
¡Juntos, venceremos! 💪🏼
ES45 0073 0100 5506 6538 2352
Bizum 607262951

diletante

  • Visitante
Dada la gravedad de la sentencia, es vital que mostremos nuestra unidad sin fisuras.

acciones como esta me reconcilian con la profesión.

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