Esta mañana en la que tu iris mirará los astros, en el que el propio cielo compadecerá nuestras penas, discurre con una extraña desazón en nuestras entrañas. El silencio se impone, reina la melancolía y la nostalgia impera. Polvo somos y en polvo nos convertiremos. No somos nada. En un futuro daremos alimento a otras criaturas, nuestras carnes yacerán en intestinos de intrépidos gusanos. Nuestra inmortalidad andará al paso de blanquecinos reptadores, primero. Luego pasaremos al estómago de un hábil jilguero o zorzal, qué más da.. Más tarde el volador será rico manjar de hambriento humano.. Y la cadena continuará. Sus desechos serán pastel de laborioso escarabajo pelotero. No sigo. Pronto comerás. No pretendo quitarte el apetito.
(1-11-2010 Dauphinrougetnoir)